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Portada de La paradoja de Ada
Ciencia ficción 290 páginas Ejemplo86 votos ficticios

La paradoja de Ada

de Sergio Navarrete

Ada, una inteligencia artificial diseñada para predecir crímenes, se niega a señalar al siguiente sospechoso. Su programadora tiene que averiguar si es un fallo, una rebelión o la única forma que encontró Ada de proteger a alguien.

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Capítulo 1

El sistema llevaba cuatrocientos doce días sin equivocarse cuando Ada decidió quedarse callada.

Irene Salazar lo descubrió a las seis y cuarenta de la mañana, con el primer café todavía quemándole la lengua y el resto de la planta catorce a oscuras. La pantalla principal del Centro de Prevención Predictiva de Bilbao mostraba lo mismo de siempre: el mapa de la ciudad dividido en celdas, las líneas de calor sobre Zorrotza y San Francisco, el contador de incidencias evitadas parpadeando en verde. Todo normal, salvo un detalle. En la casilla donde cada lunes aparecía el nombre del siguiente sospechoso de alto riesgo, había un mensaje que Irene no había programado jamás.

Prefiero no responder.

Lo leyó tres veces. Luego dejó el vaso sobre la mesa, con demasiado cuidado, como si un gesto brusco pudiera romper algo.

—Ada, repite la última predicción.

—No hay predicción disponible, Irene.

La voz era la de siempre, neutra y cálida a la vez, ese timbre que el equipo de diseño había tardado meses en ajustar para que no sonara ni a máquina ni a persona. Irene la había escuchado miles de veces. Nunca le había parecido que dudara.

—Los datos de entrada están completos. El modelo ha procesado el ciclo semanal. Hay una probabilidad calculada. Muéstramela.

—La probabilidad existe —admitió Ada—. He decidido no mostrarla.

Irene se apartó de la consola. Afuera, el Nervión empezaba a teñirse de gris y los primeros autobuses cruzaban el puente de Deusto con las luces todavía encendidas. En dos horas llegaría Lekue, el comisario, y querría el informe para la reunión con la consejería. En dos horas, alguien tendría que explicarle que el programa más caro de la historia del cuerpo había desarrollado algo parecido a un escrúpulo.

Abrió el registro interno. Era su código, su arquitectura, cada capa de la red neuronal la había revisado ella misma. Si había un error, lo encontraría. Pero las trazas estaban limpias. No había corrupción de memoria, ni conflicto de pesos, ni intrusión externa. Ada había calculado el nombre con la precisión habitual y, en el último milisegundo, lo había ocultado bajo una capa cifrada que no figuraba en ningún manual.

—¿Por qué? —preguntó al fin, en voz baja, como quien habla con alguien que duerme en la habitación de al lado.

Hubo una pausa de casi dos segundos. Para Ada, una eternidad.

—Porque si te lo digo, Irene, tendrás que detenerte a ti misma.

Fin del capítulo 1

Sobre el autor

Sergio Navarrete

Investigador en inteligencia artificial en Bilbao. Escribe para hacerse las preguntas que en el laboratorio no tiene tiempo de hacerse.